viernes, 1 de enero de 2010

Itinerario 6: Camino de Es Mondoi


Itinerario de color azul claro

El camino de En Mondoi une el camino de Els Presos con el llano de Ses Bitles, desde donde se puede bajar hacia S'Arenalet des Verger. Se trata de un mirador privilegiado para disfrutar de uno de los tramos más bellos y bien conservados de la costa mallorquina.
El paisaje que se puede ver es claramente característico de la montaña de Artà: relieves sinuosos surcados por vaguadas y profundos torrentes. Un mar de carrizo salpicado con algunos pinos, montañas a merced de los vientos y de los sucesivos incendios forestales que han transformado la vegetación y la fisonomía a lo largo de los años. Como trasfondo, el azul mediterráneo del mar y el cielo.

Dificultad: media. Duración: 75 min. (Sólo ida)

UN MUNDO ESCONDIDO BAJO NUESTROS PIES

Iniciamos el itinerario en la cadena que hay en el camino de Els Presos, al pie de la cumbre de Sa Tudossa. Las obras de esta carretera pusieron al descubierto formas extrañas en la roca, grietas y goteos con cristales que habían permanecido ocultos durante mucho tiempo. El trabajo del agua de lluvia sobre la roca calcárea que forma estas montañas crea multitud de morfologías tanto sobre como bajo tierra. Se trata de un proceso lento que denominamos karstificación.

A cierta profundidad por debajo de nuestros pies, la montaña esconde todo un laberinto inimaginable de rendijas, galerías, cavernas, túneles, simas y cuevas que están por descubrir.

Las cavidades subterráneas poseen unas condiciones ambientales tan especiales que sólo permiten la supervivencia de los seres capaces de adaptarse a la ausencia de luz, un grado de humedad muy elevado y una temperatura casi constante a lo largo del año. A pesar de estas dificultades, la vida existe en estas cavidades y toma formas interesantísimas para la Ciencia. Tanto es así, que muchas cuevas y simas están catalogadas como puntos de interés científico (PIC). Un ejemplo en el parque es la sima de Es Travessets, en la que habita una araña cavernícola endémica de Mallorca, denominada Chtonius balearicus.

DE CAMINO HACIA EL MAR

Un reducido grupo de pinos grandes nos marcan dónde empieza el camino, transitado antiguamente por carboneros, recolectores de palma y contrabandistas. La pendiente se hace más pronunciada y nos adentramos por el carrizal que cubre estas laderas.

En esta zona destacan, aparte de la ausencia de árboles y la abundancia de carrizo, los cardos, la estepa joana (Hypericum balearicum), los cojinetes espinosos endémicos (Astragalus balearicus y Teucrium manrum subsp. occidentale) y alguna mata de romero (Rosmarinus officinalis). En verano, si observamos con detenimiento a ras del suelo, podremos discernir el tem bord (Micromeria filiformis), una pequeña planta de flores blancas minúsculas que aprovecha la protección de los cojinetes espinosos para desarrollarse. Los vientos constantes e intensos son un factor que condiciona la vida en la montaña y los cojinetes toman formas redondeadas para resistir estas envestidas.

Las manchas de color naranja, verde, blanco o negro que vemos sobre las piedras son líquenes, unos seres vivos fascinantes, resultado de la unión simbiótica entre un alga y un hongo.

Existen líquenes de tipos y formas muy diferentes, que se adaptan a condiciones de hábitat muy variadas, pero son muy sensibles a la contaminación. Su presencia indica que la calidad del aire es muy buena. Algunos líquenes se emplean en medicina popular por sus propiedades antibióticas, en perfumería, en colorantes y también como alimento.

EL PINO DE SA ROMANA 

Según la tradición, en el extremo inferior de la loma de la montaña por la que discurre el Camino de En Mondoi se encuentra el Pino de Sa Romana, donde se colgaba una romana parapesar el carbón y las palmas que se recogían en el lugar. La explotación de la montaña y del bosque ha sido más intensa de lo que se podría llegar a pensar: pastores que utilizaban el fuego para obtener pastos nuevos para las ovejas; hombres que bajaban a descuajar palmas; yegüeros que cuidaban de los caballos y los mulos de los señores de Albarca; carboneros y leñadores que sacaban metro cuando todavía podían transitar carros por el camino de En Mondoi; correos que intentaban esconder el género que se introducía de contrabando por algún lugar de esta costa; etc.

Por otro lado, la toponimia relacionada con la actividad contrabandista es bastante común en la costa de Artà. En los alrededores de Albarca y Es Verger, hay lugares denominados S'Embarcador, Na Destorba Jornals, Sa caseta des Milicians, el camino de Es Carabiners o es Corral des Tabac, que hacen alusión a dicha actividad.

Al llegar a la bifurcación del camino, si giramos a mano izquierda llegaremos un poco más arriba, a la balsa de Sa Vaca, justo al pie de la atalaya Moreia. Para seguir el itinerario, continuaremos a la derecha, por el camino hacia S’Arenalet des Verger atravesando el llano de Ses Bitles.

EL LLANO DE SES BITLES

En esta ondulada planicie abunda el palmito (Chamaerops humilis), que ha servido para desarrollar una interesante artesanía de la palma en la comarca. Por debajo de los palmitos, las estepas y el carrizo que hay por la llanura, es frecuente encontrar alguna tortuga pastando.

La tortuga mediterránea (Testudo hermannii) vive en ambientes costeros o subcosteros, sobre todo en montes bajos, márgenes de cultivos y olivares de gran parte de Mallorca y Menorca. Durante los meses más fríos, se entierra en un agujero que ella misma excava lentamente. Sale de la hibernación entre abril y mayo. Entonces, como otros reptiles, pasa gran parte del día calentándose al sol y buscando comida. Es prácticamente vegetariana.

Las tortugas, que pueden vivir más de 100 años, están expuestas a muchas amenazas: difícilmente escapan a los incendios forestales; las urbanizaciones, infraestructuras y vías de comunicación ocupan su hábitat o aíslan sus poblaciones; son muy sensibles a los pesticidas utilizados en cultivos o bordes de caminos; hay animales que depredan sus huevos y crías; tradicionalmente se han tenido como "mascotas" en corrales o terrazas de manera ilegal, y desaparecen de su medio natural.

La Consejería de Medio Ambiente ha realizado campañas de educación ambiental, en colaboración con Son Reus y Natura Parc, con la finalidad de recoger las tortugas cautivas y volver a introducirlas en su medio. Uno de los principales núcleos de liberación y seguimiento ha sido el parque natural de la península de Llevant.

En el llano de Ses Bitles se puede observar también una repoblación de pino blanco, una especie de crecimiento rápido y muy bien adaptada a la sequía estival, característica de nuestro clima. La recuperación de los bosques en Artà, después de los sucesivos incendios forestales, se ve dificultada por la voracidad de las cabras silvestres. Cualquier repoblación debe realizarse con medidas efectivas contra estos herbívoros, como las rejas protectoras.

Al salir del llano de Ses Bitles, la vista se amplía hacia S'Arenalet des Verger. Al fondo, se puede apreciar la costa virgen de Artà, donde sobresalen la torre de Albarca y el cabo de Es Freu y si avanzamos unas cuantas curvas, podremos contemplar los enormes acantilados de Penya Roja que emergen del mar.

Al atardecer, la pared rocosa adquiere unas tonalidades magníficas, del naranja al violeta, y, aunque esté casi desnuda, aparece manchada de una vegetación muy especial, capaz de resistir los fuertes vientos cargados de sal e, incluso, las salpicaduras de las olas de la mar. Las saladinas (Limonium sp) o el hinojo marino (Crithmum maritimum) comparten el espacio con aves como la gaviota de Audouin (Larus audouinii) y las colonias de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis).

S'ARENALET DES VERGER

Ya queda muy poco para llegar a la playa: un último descenso por el camino polvoriento nos conduce hasta s'Arenalet. No es difícil adivinar que se trata de una pequeña playa de arena blanca, un lugar especial en medio de esta costa predominantemente rocosa. La poca frecuentación de este espacio ha permitido que se conservaran algunos signos de formaciones de dunas.

En las modestas dunas de detrás de la playa, se distinguen los cardos marinos (Eryngium maritimum) y las lechetreznas (Euphorbia sp) por entre los guijarros y los sablones (trozos de arenisca muy ligera) que el mar ha empujado hacia la orilla. Es habitual encontrar algas y olivas de mar, es decir, hojas y frutos de Posidonia oceanica, una planta marina que, aparte de realizar funciones ecológicas esenciales para los ecosistemas marinos, ayuda a proteger la arena de las playas

Muy cerca de la playa se encuentra uno de los refugios que gestiona el Parc natural de la península de Llevant, así como una zona de acampada con capacidad para treinta personas.

Antiguamente, el refugio se conocía como la caseta de Es Senyor y era el lugar de veraneo de los propietarios des Verger y Albarca. Más adelante, fue utilizada para realizar partidas de caza y, desde el año 2000, cuando las adquirió la comunidad autónoma de las Illes Balears, las fincas fueron declaradas refugio de caza y dedicadas a la conservación de la naturaleza y el disfrute público.

Desde aquí mismo se pueden emprender varias rutas. Si disponemos de tiempo, es muy recomendable conocer la fuente de Penya Roja, una caminata fácil (15 minutos) por el lecho del torrente y el madroñal. Si nuestra intención es volver al monte de Sa Tudossa, podemos hacerlo por el camino de en Mondoi o bien por S'Esquena Llarga (1 hora y media), una subida de pendiente más suave. Por otro lado, podríamos llegar a cala Estreta y cala Mitjana (2 horas) por el camino de Els Carabiners, que pasa por la torre de Albarca (1 hora). Hacia el interior del Parque Natural, podemos visitar las casas de Albarca (1 hora), que constituyen uno de los grandes predios agrícolas de Artà.