viernes, 1 de enero de 2010

Itinerario 5: Camino de s'Esquena Llarga


Itinerario en color magenta

S'Esquena Llarga es un camino de cresta, que une la carretera del monte de Sa Tudossa con el refugio de la caseta de Es Oguers y S'Arenalet des Verger. El camino, que transcurre íntegramente dentro la finca pública de Es Verger, permite disfrutar de unas bellas panorámicas de las montañas de Artà, que se prolongan hasta los cabos de Capdepera y de Es Freu. Éste último y el de Ferrutx son dos reservas naturales.

Dificultad: baja. Duración: 75 min. (Sólo ida)

MONTAÑAS Y ATALAYAS

Desde el Camino de Sa Tudossa, s'Esquena Llarga parte como vereda en dirección este, hasta llegar al refugio de Es Oguers. A medida que avanzamos por la pendiente suave, dejamos atrás, a la derecha, el torrente y los acantilados de En Porrassar, que se extienden hasta el monte del mismo nombre; S'Esquena Pintada y S'Esquena Curta. 

De izquierda a derecha, se distinguen perfectamente las cumbres del monte de En Porrassar, de En Pelegrí, el monte de Sa Fel·lera, el monte de S'Àguila y el monte de Es Telègraf o atalaya de Son Jaumell. La torre que corona este último monte es visible desde la atalaya Moreia (s.XVI), una torre de vigilancia construida en el punto más alto del cabo de Ferrutx. La ubicación de las torres permitía dominar una amplia panorámica y detectar las aproximaciones de corsarios a la costa, bastante habituales en la Mallorca de los siglos XVI hasta el XVIII. Cuando los torreros veían que se acercaban naves peligrosas, alertaban a las torres vecinas mediante señales de humo, que retransmitían el mensaje de manera encadenada hasta que llegaba a las poblaciones.

En la costa recortada se discierne la torre de Albarca (o torre de Es Matzoc, s.XVII), provista de un cañón para su defensa.

MAR DE CARRIZO

El paisaje de los primeros tramos del camino está dominado por una planta herbácea de hojas delgadas, largas y ásperas: el carrizo (Ampelodesmos mauritanica), una gramínea de distribución básicamente nordafricana que cubre grandes extensiones en las montañas de Llevant y Tramuntana. 

La continuidad del carrizal sólo se ve interrumpida por el verde intenso de los palmitos. Los días de fuerte viento se forman ondas en el mar de carrizo cuyo efecto evoca los campos de cereales.

Tenemos la oportunidad de disfrutar de la estética de uno de los pocos carrizales de Ampelodesmos mauritanica en Europa.

Antiguamente, el carrizo se empleaba por hacer cuerdas, esteras, bencejos, para atar las garbas y, desde que tuvo lugar el boom turístico, también se utiliza para hacer sombrillas para las playas turísticas. 

A pesar de su aparente uniformidad, en este mar de carrizo también encontraremos plantas como la estepa joana (Hypericum balearicum), endémica de las Illes Balears, la cebolla albarrana (Urginea maritima) y la Thapsia gymnesica, endémica de Mallorca y Menorca. Observadlas con atención, fotografiadlas o dibujadlas, pero no os llevéis plantas del Parque Natural.

La alambrada que hemos dejado a la izquierda del camino protege la repoblación forestal de la voracidad de los centenares de cabras salvajes que pastan en estas tierras. El objetivo de estas pequeñas repoblaciones es que, al crecer, los pinos actúen como dispersores de semillas para que puedan nacer árboles allí donde los fuegos cíclicos han agotado el banco de semillas que se conserva en el suelo tras un incendio.

El Parque Natural tiene, entre sus objetivos, favorecer el aumento de la cubierta vegetal, especialmente arbórea, para revertir la tendencia desértica actual. Por ello, se realizan tareas de prevención de incendios, se efectúan repoblaciones forestales y se controla la población de cabras salvajes.

EL PALMITO Y LA OBRA DE PALMA

A lo largo del itinerario, abunda el palmito (Chamaerops humilis), una palmera de pequeñas dimensiones que, en Mallorca, sólo se encuentra en cuatro áreas: Andratx, Formentor, el cabo de Pinar y la península de Llevant. En primavera, florece en ramilletes de flores amarillas muy pequeñas. Los dátiles (plomissons) y el corazón tierno de la cepa son comestibles. Los frutos no maduros contienen mucho tanino, una sustancia astringente, por lo que se emplean para combatir la diarrea. 

Esta planta ha sido de gran importancia para la economía local, puesto que, a partir de las palmas tiernas tejidas por unas manos expertas (“llatra”), se obtiene una amplia variedad de productos (obra) para la vida cotidiana, como, por ejemplo, cestas, escobas, abanicos, gorros, cestos, esterillas, serones o leñeras.

Las palmas se recogen hasta San Salvador (6 de agosto) o, como muy tarde, hasta San Roque (16 de agosto), puesto que a partir de entonces las noches se alargan y el rocío humedece las palmas; pero, especialmente, porque las lluvias fuertes empiezan a ser más habituales. Una vez descuajadas, las hojas del palmito deben exponerse al sol y después azufrarse para que se vuelvan blancas. Finalmente, se hacen hebras de las hojas y la llatra se trenza hasta acabar las piezas.

El palmito es una especie incluida en el Catálogo balear de especies amenazadas y es necesario pedir una autorización a la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de las Illes Balears para poder recoger palmas.

S'ARBOÇARET

En la hondonada situada a la derecha de nuestro camino, se aprecia una vegetación diferente, bastante más verde y densa; se trata de la vaguada de S'Arboçaret, accesible (15 min.) por la derecha de la bifurcación del llano de Castellots. Como su nombre indica (“Arboçaret” significa “pequeño madroñal”, en catalán), este lugar se caracteriza por la abundancia de madroños (Arbutus unedo), arbustos de frutos comestibles y capaces de rebrotar tras un incendio. Los madroñales se encuentran en zonas en las que el suelo es más profundo y en lugares antiguamente ocupados por encinares o acebuchales como, por ejemplo, éste que contemplamos.

Hace menos de 50 años, en S'Arboçaret los ermitaños de Betlem todavía tenían enjambres que producían miel en colmenas fabricadas con cañas, arcilla y tapones de arenisca agujereados. Las colmenas se cubrían con tejas para evitar que se mojasen con la lluvia. Así, además de conseguir miel, disponían de cera abundante para las velas y para hacer el hilo de cera que empleaban los zapateros (para confeccionar calzado) y los silleros (para coser las guarniciones de cuero de los animales).

S’Arbocer dels Ermitans (madroño de los ermitaños) era un ejemplar admirable que destacaba entre los demás.

En otoño, los madroños son un auténtico regalo para los pájaros migratorios, como los tordos y estorninos (Sturnus vulgaris), que llegan hambrientos de su viaje hacia el sur. También al cuervo (Corvus corax), ave inteligente, capaz de vocalizar y rodeada de misterio, le gustan estos frutos, aunque la carroña es la base de su alimentación.

LA FUENTE DE ES OGUERS: UN OBSERVATORIO DE FAUNA 

Las últimas curvas del camino de S'Esquena Llarga amplían la panorámica sobre la costa de S'Arenalet y nos llevan a la bifurcación del llano de Els Castellots. Girando a la izquierda, llegaremos a la fuente de Es Oguers (fuente de los yegüeros), al pie del monte de Sa Font, un buen lugar para observar muchas especies que acuden a la pila para beber.

El agua mana de la fuente durante buena parte del año y se aprovecha en el refugio de la saseta de Es Oguers. La fuente experimenta un cambio maravilloso al atardecer: cuando el sol se esconde, muchos habitantes de las montañas aprovechan el fresco para salir. Es el momento en que podéis ver cómo los murciélagos cazan insectos nocturnos. Si tenéis suerte, pueden aparecer cuatro de las diez especies diferentes descritas en la península de Llevant.

También en la fuente de Es Oguers podréis escuchar las ranas (Rana perezi), un anfibio que aprovecha este punto de agua, tan escasa en todo el Parque. El sapo es una especie amenazada por la progresiva desaparición de los hábitats en los que se reproduce (balsas, fuentes, aljibes...). Difícilmente lo podremos ver porque es un animal de hábitos nocturnos y crepusculares, pero, en primavera, lo podremos oír cantar desde grandes distancias.

EL REFUGIO DE ES OGUERS

El refugio de Es Oguers (refugio de los yegüeros) permite disfrutar de la montaña, a tan sólo unos minutos de la magnífica playa virgen de S'Arenalet des Verger, a la que se llega siguiendo el camino en sentido descendente.

Los días claros, discerniremos en la lejanía el perfil de la isla de Menorca y, con la ayuda de unos prismáticos, podremos incluso llegar a apreciar algunas de las casas blancas de su costa.