Itinerario de color verde oscuro
El itinerario empieza en las casas de S'AIqueria Vella de Baix, situadas a la entrada principal del Parque Natural. El paisaje que nos rodeará hasta llegar a las casas de Es Verger está muy influenciado por la agricultura, actividad que ha permitido la subsistencia de la sociedad pre-turística en esta tierra.
Dificultad: baja. Duración: 35 min. (Sólo ida)
EL PASADO DE S'ALQUERIA VELLA
El valle de S'Alqueria Vella se encuentra a unos 230 m de altitud, rodeada por las vertientes de la atalaya Freda, Es Porrassar, los montes Es Corb, Figuer i Genet.
El topónimo “Alquería”, del árabe al-qarya o al-qariya, nos remite al pasado musulmán de Mallorca, cuando Artà, Capdepera y Son Servera pertenecían al distrito de Yartân. La agricultura ocupaba a la mayor parte de la población. El regadío estaba muy desarrollado, gracias al dominio extraordinario de la hidráulica de los árabes. En cualquier parte de la finca hay muestras de esta herencia; norias, pozos, aljibes, bancales, canales y acequias.
Cultivaban cereales, pero también hortalizas y forrajes. Ni el trigo, ni la viña, ni los olivos ocupaban un lugar importante. Durante esta época, no hubo nunca abundancia de trigo, el aceite se importaba de las regiones andaluzas y la viña no se cultivaba para hacer vino, sino pasas.
A partir de la conquista catalana de la isla, iniciada en el 1229, las tierras se repartieron inmediatamente entre el rey Jaume I y los miembros de la alta aristocracia, y se repoblaron con nuevos colonos, mayoritariamente catalanes.
La introducción del sistema feudal de tenencia de las tierras conllevó una profunda reconversión de los cultivos. Los cultivos más especializados de la época anterior (arroz, algodón, productos de la huerta) fueron sustituidos por la trilogía mediterránea (trigo, viña y olivo), que adquirió un papel predominante.
Hasta finales del siglo XIX, el mundo rural giró en torno al predio, la unidad productiva por excelencia. Los propietarios los arrendaban a los colonos, que dirigían la producción y organizaban el trabajo de los jornaleros, criados y pegujaleros de la explotación agrícola.
Cogeremos el camino que lleva a Es Verger, rodeando unas cuantas cercas de piedra y dejando a la izquierda una alberca y una noria.
CAN TOTDÉU, LOS CULTIVOS DE SECANO
A poca distancia, encontramos cultivos de olivar sobre bancales. En la finca pública de S'Alqueria Vella hay unos 500 olivos, a los que se deben sumar los 700 de Albarca y Es Verger. Las fincas se explotan siguiendo los criterios del Consell Balear de la Producció Agrària Ecològica.
Poco después, llegamos a la llanura de Can Totdéu, en la que encontraremos abrevaderos artificiales construidos para garantizar la supervivencia de la población de tortuga mediterránea (Testudo hermannii). En esta área, se liberan individuos de esta especie.
En Can Totdéu hallaremos cultivos de secano: higueras, almendros y algarrobos, resistentes a la carencia de lluvias.
Hoy en día, las actividades agrarias ocupan sólo a un 2% de la población activa de las Illes Balears, pero a principios del siglo XIX, ocupaba entre el 80 y el 90% de la población de la comarca de Llevant.
La producción de aceite desempeñaba un papel importante, puesto que permitía la exportación de los excedentes. En otoño, para la cosecha de la oliva, los predios alquilaban jornaleros. Las mujeres y los niños intervenían también en estas tareas. En las fincas quedan todavía las almazaras de S'Alqueria Vella de Baix y de Albarca.
Un reducido número de propietarios latifundistas poseían casi las tres cuartas partes de las tierras hasta que, a finales del siglo XIX, algunos grandes predios se segregaron en pequeñas parcelas de una o dos cuarteradas, lo que permitió la consolidación de un grupo amplio de pequeños propietarios. Las condiciones de vida de los campesinos, que continuaron a jornal en los grandes predios, eran muy precarias. Muchos se vieron incluso forzados a emigrar a ultramar.
Algunas grandes propiedades nobiliarias pasaron a manos de los señores de predios locales, como fue el caso de Albarca y Es Verger.
Con la crisis de los cultivos tradicionales de finales del siglo XIX, el olivar y los cereales alternados con legumbres fueron sustituidos por el almendro, la viña, la higuera y el algarrobo.
A la izquierda del camino, una barraca nos recuerda las condiciones de vida de los campesinos de aquella época. El lugar en que actualmente se resguardan las ovejas, en otro tiempo servía de cobijo para una familia. Existen pruebas de que los cultivadores de Can Totdéu permanecieron aquí hasta el año 1906. Las únicas comodidades de las que disponían eran un rincón para hacer fuego y un lecho de paja.
En lo alto del camino, el collado de Es Verger separa las fincas de S'Alqueria Vella y Es Verger. Desde allí, disfrutaremos de una vista impresionante del valle y, si el día es lo suficientemente claro, también divisaremos Menorca.
EL COLLADO DE ES VERGER
Al fondo del valle, veremos zonas de cultivo que contrastan con las laderas cubiertas de carrizo que suben hasta arriba de Ses Murades, las peñas que rodean el valle. El carrizal es una comunidad que cubre grandes extensiones del Parque Natural. Las laderas y colinas se encuentran ocupadas por el carrizo (Ampelodesmos mauritanica), una gramínea gigante que da color al paisaje: dorado todo el verano y verde intenso a partir de octubre.
Además del carrizo, hay una gran variedad de plantas, algunas tan conocidas como el lentisco (Pistacia lentiscus) o el palmito (Chamaerops humilis), la única palmera autóctona de las Illes Balears; y otras menos abundantes, como la cebolla albarrana (Urginea maritima), fácil de reconocer por sus grandes hojas y la espiga de flores blancas que se abren en pleno verano.
También podemos encontrar un numeroso grupo de especies endémicas, como el aro (Arum pictum), propio de las Illes Balears, Córcega y Cerdeña, el puerro silvestre (Aetheorhiza bulbosa) y el azafrán bastardo (Crocus cambessedesii).
A pesar del gran número de especies que hallamos, la abundancia del carrizo es notable. La explicación, como tantas otras veces, tiene mucho que ver con nosotros, los humanos.
En las fincas de montaña, se ha practicado desde la antigüedad la ganadería ovina extensiva. Las ovejas aprecian el carrizo, que, tras ser segado o quemado, rebrota, ofreciendo brotes más tiernos y gustosos. Por ello, durante mucho tiempo, los pastores han empleado el fuego para obtener nuevos pastos para el rebaño. Sin embargo, este método ha tenido efectos negativos en la composición de la vegetación y ha determinado el aspecto de estas montañas.
Tras el paso del fuego, las plantas rebrotadoras (y especialmente el carrizo) se ven muy favorecidas con respecto a las demás. Si tenemos en cuenta que en Llevant, tan sólo en los últimos 10 años, se han quemado más de 4.000 ha de monte bajo y bosques, entenderemos que la reiteración de los incendios ha empobrecido las montañas, que han perdido la mayor parte de su cubierta arbórea, y ha acelerado la erosión del suelo.
En el Parque, se emplea el ganado para disminuir la densidad del carrizal, que se quema muy rápidamente. Así, se reduce la combustibilidad y, por lo tanto, el riesgo de incendio. Desde el collado de Es Verger, podéis apreciar la diferencia entre el área pastada y la que no lo está. El resultado de la experiencia es, por lo tanto, claramente satisfactorio.
LAS CASAS DE ES VERGER
Las vacas se suelen concentrar alrededor de las casas de Es Verger, nuestra parada final. Actualmente, las casas se encuentran en mal estado de conservación, pero algunas generaciones las conocieron de manera muy diferente. El Archiduque Lluís Salvador la describe como "una casa nueva y modesta con portal rectangular, desde la que se domina el mar hasta las costas de Menorca". De hecho, Es Verger siempre se ha asociado a Albarca porque, muchas veces, los propietarios eran los mismos.
Las casas estuvieron habitadas hasta los años 80 y en los huertos se podía encontrar todo tipo de verduras y hortalizas. Los huertos reciben agua de la fuente de Es Verger. Más arriba, a la orilla del camino, hay un surtidor de agua con una curiosa inscripción: "Antiguo manantial de temporada, fuente permanente desde 19...Año 1958".
Las casas de Es Verger tienen una estructura bastante diferente a las de s'Alqueria Vella de Baix, si tenemos en cuenta las dependencias interiores. Sin embargo, lo que destaca es la diferencia de las fincas desde el punto de vista de la explotación: en Es Verger se desarrolló más la producción hortícola y la ganadería porcina (podemos ver todavía las pocilgas), mientras que S'Alqueria se dedicó más a la producción de aceite y a las ovejas.
En las pilas y acequias de Es Verger podemos encontrar plantas de ambientes acuáticos como son los musgos y las algas. Entre la fauna, hallamos una gran diversidad de invertebrados, como las libélulas, y de vertebrados como la rana (Rana perezi) y la culebra viperina (Natrix maura).
Para establecer otra comparación, podemos apuntar que ahora nos encontramos a una hora de camino de las casas de Albarca, diferentes, también, del resto. Si consideramos que es hora de volver, podemos hacerlo por el mismo camino, volviendo a subir el collado y bajando después hacia S'Alqueria. Un lugar agradable para merendar, antes de retomar el camino de regreso, podría ser la era o bien el propio collado de Es Verger, con la vista de la mar de fondo.